jueves, 29 de diciembre de 2011

Detrás...

Detrás de un beso se esconden 5 lágrimas, 8 llantos y 2 suspiros. . .

domingo, 25 de diciembre de 2011

viernes, 23 de diciembre de 2011

Contacto

Ardían. Mis mejillas ardían tanto que creía que iban a deshacerse, con tan solo dos centímetros de distancia, se podía notar el calor que desprendían. Sin embargo, el resto de mi cuerpo estaba frio, helado... Escalofrios lo recorrían, haciéndolo temblar levemente. Movía los dedos de los pies para comprobar que estaba despierta, que no fuera un sueño... Pero mis piernas no reaccionaban, estaban ancladas, como si mis huesos hubieran sido sustituidos por barras de hierro y que solo pudieran moverse cada vez que ese escalofrio me inundara. Mi estómago sentía cosquilleos y nauseas, como si diera un vuelco al recordar que estaba allí, en ese lugar, en ese momento. Mis pulmones trabajaban con dificultad, o tal vez demasiado rápido... Sentía pequeños mareos, que me hacían perder el equilibrio, pero mis huesos de hierro no permitían que les interrumpiera su inactividad. Podía sentir como mi corazón martilleaba mi pecho, como si en algún momento fuera a salir al exterior. Incluso podia escucharlo, golpes secos y violentos haciendo que mi sangre recorriera mi cuerpo a una velocidad de vértigo. Mi cerebro captaba mil y una sensaciones, me sentia aturdida y no podia pensar con claridad, pero aún así, en ningún momento dejé la mente en blanco... Es como cuando estás cayendo desde lo alto de un trampolín y sabes que ya no hay vuelta atrás, entonces miles de pensamientos, buenos y malos pasan por tu cabeza. Un minuto, tan solo en un minuto pude sentir como todo se paraba, como si no existiera nada más, tan solo con un pequeño gesto podías sentir algo tan grande... Un gesto tan pequeño como un simple beso.