Alejarse y olvidarse de todo...es una gran tentación, pero es también un acto cobarde.
No huir te ayuda a ser fuerte y a saber manejar situaciones, a poder afrontar todo lo que se te echa encima, a coger la vida con las manos y moldearla a tu manera, pero también asusta el hecho de volverse insensible...de no volver a sentir como lo hacías antes...de querer volar y no poder despegar los pies del suelo...
Tricia en primer lugar perdón por copiar d tu blog en el blog de Cristian.Pensé que no te molestaría ya que no he omitido tu nombre y, siendo amigos, no os importaría
ResponderEliminarYa bueno, pero son cosas personales, que si las difundo, las dinfundo yo...
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