viernes, 23 de agosto de 2013

El final

Otro día feliz junto a él.
No existía nada más para ella, era tan feliz...
Solo faltaban unas horas para poder abrazarlo, para poder contemplar sus ojos, para simplemente estar con él...
El solo rozar la mano con la suya, le hacía viajar a otra realidad, lejos de todo...
Llegó la hora y a medida que se iba acercando a su destino, hacía que sintiera un pequeño cosquilleo por su cuerpo.
Se sentó en un banco y miró a ambos lados, esperándole como siempre hacía.
Cinco minutos...Diez minutos...Treinta minutos...Un hora esperando...
Y él no aparecía. A ella le invadió un vacío.
Decidió llamarle, esperanzada. Comunicaba.
Diez minutos más tarde volvió a llamar. Comunicaba.
Esta vez se levantó y se dirigió a su casa, no le importaba andar a donde él estuviera.
Llamó a su puerta y lo único que pudo entender era que él no estaba allí y no volvería en unos días.
¿Y ahora, qué hacía?
Eso no le gustaba...¿por qué no la avisó? tendría que haberlo hecho...
Días después se encontraron por casualidad.
Ella se paró de golpe y lo miró, paralizada, sin saber qué hacer ni qué decir...
Ahora él me pedirá perdón, me dirá que le surgió de pronto y no pudo decir que no...luego me abrazará y me besará... Pensó ella.
El otro día no apareciste... - logró decir ella.
Lo sé - él bajó la mirada.
¿Pasa algo? ¿No me explicas nada?
No...seré breve...esto se acabó...
¿Qué?...¿Cómo que se acabó? así de pronto...pero...
No lo hagas más difícil...
En ese momento, todas las fantasías, el mundo que tenían juntos, aquellos sueños...todo se derrumbó, quedando descubierta la realidad de tanto temía...
El miedo le invadió el cuerpo...
¿No hay un por qué? - quiso saber ella.
Ya no te quiero...

Hacía ya un mes de aquello.
Y aún se sentía incapaz de hacer nada...
Lo único que había en ella era un gran agujero en su pecho, un vacío que dolía y cada vez que pensaba en él, en sus palabras, en sus besos...era como si las paredes de aquel agujero se quemaran. Pero ya no lloraba.
Los días pasaban lentos, con una máscara delante de los demás, sobre todo con él. Ella reía, hablaba, era la misma de siempre, esa era su máscara.
Pero en realidad, todo en su interior era negro, vacío, soledad...era ese día en el que él dijo que ya no la quería...

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